Les refirió otra parábola, diciendo:
El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;
25
pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
26
Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
27
Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor,
¿no sembraste buena semilla en tu campo?
¿De dónde, pues, tiene cizaña?
28
El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron:
¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?
29
El les dijo:
No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.
30
Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.
Mt. 13:24-30.